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domingo, 25 de abril de 2021

22/09/2020

 Tirado en la cama, en una habitación blanca y sin muebles, con la cabeza sobre un brazo estirado se encuentra el mirando hacia el frente. Siente el latir de su corazón como un reloj mientras va pensando en aquella sensación que florece sobre su pecho, esa sensación de estar soñando. Luego de mirar mucho a la nada pensando y pensando concluye que esta despierto. Aquella habitación se volvía más fría y oscura, el imparable sueño iba apoderándose del ambiente y los sus párpados cada vez más pesados le hicieron rendirse. Aún con los ojos cerrados sentía como esa sensación de inquietud sobre su pecho no se iba. El tiempo sigue pasando y aquella realidad subliminalmente se va desvaneciendo mientras siente como la sábanas se van estirando arrastrándolo tambien. No puede moverse para reaccionar y el sentimiento que llevaba dentro del pecho culmina en un abrir de ojos. Al despertar ve a su alrededor, todo es tan familiar y normal, todo ahora parece tan real,  todo le es más verídico que cuando estaba soñando hace un momento, como una pequeña prueba muerde la lengua y siente dolor. Es ahora esta mi realidad, es esto estar genuinamente despierto, dijo dentro suyo. Con la cabeza recostada ahora sobre una mano, puede escuchar a través de su palma el correr de la sangre y el tic tac de su corazón. Ahora más calmado mirando al techo escucha el ruido de su ventana intentando abrirse. El aire tranquilo por el cual trabajó ahora se vuelve más denso, escucha entonces el ruido de su ventana intentando abrirse. Se levanta y mirá de lejos, nada. La cortina corrida lo inquietaba, sentía que cerrarla le daría una sensación de mayor protección así que se levanta a hacerlo. Con cada paso el tiempo siguió pasando, aquella nueva realidad subliminalmente se iba desvaneciendo mientras se acercaba a la ventana, se nubla su vista al tocar la cortina, con la poca fuerza que sentía la cierra y cae al suelo. Ahora despierta de nuevo en su cama, consternado y algo confundido, sentado al borde de la cama lleva su manga a la altura de los ojos. Los hilos detallados de la tela que está sujetando se ven tan finos, puede ver las pequeñas pelusas con sus diminutas fibras de algodón. Ahora masajea fuertemente con una mano su cachete, puede sentir sus dientes detrás de aquella capa. Es esta la verdadera realidad, sin lugar a dudas, piensa. Hay tanto detalle en todo que no podría ser otro lugar que su habitación a la madrugada inundada de la poca luz que ofrece el velador. Con los pies en el suelo se levanta pero cae instantáneamente. Al mirar abajo el suelo no está, en su lugar una red blanca y elástica lo separa de la oscuridad infinita debajo suyo. Mira al vacío, el miedo y la desesperación suben hasta su corazón. El tiempo pasó bruscamente al estos apretarle el pecho y abrió los ojos nuevamente. De nuevo acostado, piensa en lo tonto que fue al pensar que aquella primera habitación blanca era la suya ¡Era muy distinta a la real ni siquiera tenía sus cosas ahi! Pero aún así en aquel momento estaba convencido de que estaba despierto, al igual que las siguientes veces que siguió despertando y también ahora. No podía confiar en su instinto, no podía confiar en su tacto ni en sus ojos. Rendido y agotado de batallar en busca de una realidad en la cual creer, volvió a cerrar los ojos y siguió durmiendo.

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