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domingo, 13 de mayo de 2018

Yo no tengo miedo, mucho menos de usted, que intenta austarme con cuentos de ayer.
Yo no me asusto, de cosas como esas, que parecen de alguna película de tercera.
Yo no tengo miedo, mucho menos de usted, cuando alguien que me cuida me cuida para bien.
Yo no me asusto, de quedar en soledad, usted no me da miedo asi que váyase ya.
Perdón
Perdón por usarte
Perdón por mentirte
Perdón por pensarte
Perdón por herirte
Perdón por dejarte
Perdón por burlarme
Perdón por humillarte
Perdón por entristecerte
Quise ayudarte
Quise decirte la verdad
Quise hablarte
Quise curarte
Quise quedarme
Quise sonreírte
Quise enorgullecerte
Quise alegrarte
Perdón por fallar cuando debía hacerlo bien y por sólo hacerte llorar
Perdón por detenerme cuando debía seguir y por no acompañarte.
Perdón por esconderme cuando debía salir y por no cuidarte.
Tenía demasiado miedo como para siquiera intentar vivir, no hice nada por ti ni por mi.
No hice nada, nada de lo que debia hacer.
Sí hice todo, todo lo que no tenía que hacer.
Si voy tras tuyo ¿qué va a lastimarte más? ¿La fuerza con la que voy a arrastrarte o la silla de púas donde te vas a sentar? Ah, si es que las quemaduras que el fuego abrazador del camino te dejan caminar. No te preocupes, si vienes conmigo no hay lágrimas que llorar; se te van a acabar y secar todas antes de siquiera llegar. Pero yo no quiero que te lastimes, ese no es mi plan. Qué querer que sin querer quiere querer herir sólo por querer querer.
Niego el aceptar por segunda y tercera vez al ver como todo se va pudriendo mientras el sol alumbra demasiado cerca para quemar a las flores.
No te quemes por favor, no te lastimes, no sangres.
Si no voy tras tuyo ¿qué va a lastimarme más? ¿La fuerza con la que se rompe mi corazón o el martillo que lo va a aplastar?
El corazón me pesa demasiado, el pecho se me va cerrando, los párpados se sienten como ladrillos y la garganta se me va raspando a medida que respiro. Tengo la nariz demasiado tapada como para poder inhalar aire y los labios demasiado rotos para siquiera abrir la boca.
Una vez que has visualizado todo este dolor físico quisiera que tengas en cuenta que no hay cura ni descanso que me vaya a sanar. No hay doctores, psicólogos o mecánicos que puedan ayudarme. El único que se apiada de mi es Dios que todavía no me mata, pero quisiera que me llevase pronto. Ya sea yo o mi sufrimiento pero alguno debe irse. Nunca la felicidad fue tan cara como cuando me tocó a mi pagar por ella, nunca me endeude tanto como cuando pagué millonadas por ilusiones y una felicidad barata. Una felicidad que se esfumaba al abrir los ojos, una felicidad que cuando venía de nuevo a mi ya no me hacía feliz porque sabía que todo era mentira.
Estos últimos momentos, siento que son los últimos, espero que sean los últimos, espero morir pronto. Espero morir antes que seguir sufriendo.
Y pensar que alguna vez deseé estar en donde estoy, lo anhele tanto que ahora lo desprecio, quisiera que nunca hubiese nacido aquel momento.
Yo quiero, quiero encontrar una felicidad. Una felicidad cualquiera pero feliz, una felicidad para que me haga feliz. Quisiera encontrarme dentro de mi busqueda por ella, o encontrarme dentro de ella. Quisiera abrazarla, besarla y amarla tanto, quisiera hacerla mia a aquella felicidad. Quisiera rodearla con mis brazos y aferrarme a su cintura, levantarla y encontrame con sus ojos. Quisiera acariciar su mejilla y tomar de su mano, besar sus dedos y susurrarle al oído lo mucho que la he esperado. Decirle que la deseé mucho más que nada en toda mi vida y que sufriría mucho más que todo lo que estoy sufriendo por ella.
Quisiera todo aquello pero ni siquiera puedo ponerme en pie para ir hacia ella si es que está cerca. Quisiera todo aquello pero ni siquiera puedo levantar mi mirada. ¿Con qué voz le diré que la amo? ¿Con cuáles lágrimas le llorare mi alegría?
Dentro de la oscuridad que ven mis ojos cerrados pienso en todo lo que me aparta de mi amada, preguntándome si es que algún dia siquiera la voy a conocer.
Salió la luna una mañana para intentar alumbrar. Nadie veia a la luna que era como una mancha lejana en el cielo, una mancha que carecía de opacidad. El cielo era más claro que la luna, y el sol casi apagaba su existencia.
La luna triste estaba, porque sabía que la luz que alumbraba a la Tierra no era suya. El día iba contando sus horas y la luna de a poco iba perdiendo las ganas de alumbrar entonces agarró un par de nubes y se escondió.
El sol fue a dormir y la Tierra quedó oscura. La luna tapada con su frazada de nubes se dio vuelta encarando a la Tierra y allí en el basto océano vio su reflejo. Estaba brillando como ningún otro astro en el firmamento nocturno.
Salió entonces todas las noches de todos los dias que no tenían luz, salió la Luna a alumbrar.

sábado, 12 de mayo de 2018

Voy contando los dias esperando para cuando vaya a morir esta repulsiva tortura que me hace quedar cual estúpido, que me juega y me lastima. Mi vida sufre por su causa y lo odio, la odio. Mis pensamientos se corrompen con ilusiones fantásticas que nadie me invita a crear. Y la patosidad suya llega a hartar mi estomago tanto que la quiero vomitar.
Todo lo anteriormente dicho es la verdad que esconden.
Todo lo anteriormente dicho es la verdad que vivo.
Verdad que quiere ser tapada como cuando se intenta tapar el sol con el dedo, verdad pintada de mentiras de carácter bonachón. Como una lontanzana más grande que lo que aparenta están esas mentiras hechas verdad. Algún día esta enfermedad me va a matar, si es que no muero antes.
Cual tarado inmundo vagabundo del universo, me siento orientado dentro de mi perdición. Ni al tanto de mi situación.
Voy a empacar todo de nuevo y a tirarlo por la ventana .
Espero que esta vez no vaya a regresar