Si voy tras tuyo ¿qué va a lastimarte más? ¿La fuerza con la que voy a arrastrarte o la silla de púas donde te vas a sentar? Ah, si es que las quemaduras que el fuego abrazador del camino te dejan caminar. No te preocupes, si vienes conmigo no hay lágrimas que llorar; se te van a acabar y secar todas antes de siquiera llegar. Pero yo no quiero que te lastimes, ese no es mi plan. Qué querer que sin querer quiere querer herir sólo por querer querer.
Niego el aceptar por segunda y tercera vez al ver como todo se va pudriendo mientras el sol alumbra demasiado cerca para quemar a las flores.
No te quemes por favor, no te lastimes, no sangres.
Si no voy tras tuyo ¿qué va a lastimarme más? ¿La fuerza con la que se rompe mi corazón o el martillo que lo va a aplastar?
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